La visión de Codex, The Stanford Center for legal Informatics.

He tenido la enorme oportunidad de estar en el centro Codex de la Universidad californiana de Stanford, donde se estudian los avances en Legal Tech, ya sean públicos y privados,  y los avances tecnológicos relativos a la ley y al derecho, una unión entre abogados y tecnólogos. Fue una experiencia gratificante entrevistarse con Roland Vogl, su director ejecutivo, y encontrar puntos en común y conclusiones a los avances tecnológicos que revolucionarán la práctica del derecho en un futuro muy cercano.  Este artículo contiene tres de los avances tecnológicos que revolucionarán dicha práctica. Todos funcionan ya en Estados Unidos y son compañías reales.

Legal Prediction (predicciones legales).

Existe en los sectores de legal tech en los Estados Unidos una convicción cada vez mayor de que la predicción del resultado legal será algo disruptivo para los despachos de abogados, para la sociedad e incluso para la prevención del crimen. Las predicciones en todos los ámbitos legales son completamente disruptivas.

Empezando por el aspecto relativo al derecho penal, compañías como Palantir (concebida inicialmente para usos militares y de inteligencia), realizando análisis de datos (a través de herramientas de  data miningbig data y machine learning ) son capaces actualmente de predecir con un alto grado de fiabilidad posibles crímenes en ciertos barrios de Estados Unidos, tanto quien va a ser el criminal como la víctima de dicho crimen. La policía de Chicago ha conseguido acertar un 70% de crímenes (https://www.nytimes.com/2016/05/24/us/armed-with-data-chicago-police-try-to-predict-who-may-shoot-or-be-shot.html?_r=0 ) con un algoritmo de este tipo creado por el Instituto Tecnológico de Illinois. Poco a poco estos usos van aplicándose a la vida civil desde los campos de la inteligencia militar.

Estas herramientas de predicción para la seguridad pública por los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado llegarán, ya sucede en Estados Unidos, con un debate sobre las libertades civiles y sobre el complejo minority report, la condena al criminal antes de que el delito acontezca; tanto el legislador, como la sociedad, y los propios operadores jurídicos deberán saber como reaccionar ante ellas y como interactuar frente a sus resultados. Los abogados penalistas deberán conocer estos procesos, evaluarlos y extraer toda la experiencia que puedan de estas herramientas, puesto que su práctica del derecho cambiará sustancialmente.

El segundo de los aspectos sumamente interesante y disruptivo en la práctica es el denominado Predicting Risk in Contracts, que ya realizan compañías como Seal Software, que ha inventado una nueva categoría legal denominada contract analysis. Mediante esta herramienta, esta empresa centraliza en una base de datos todos los contratos de una compañía, y después utiliza machine learning e inteligencia artificial para buscar, entender, interpretar el condicionado y clausulado contractual para que el cliente pueda defenderse mejor en juicio, ahorrar en costes legales y protegerse de clausulado abusivo mediante comparación con el resto de condiciones de su mercado, mitigando todo tipo de riesgos contractuales. Google es uno de sus principales clientes y esto ya casi lo dice todo. Es una manera excelente, mucho mejor que simplemente consultar a tus abogados, de mitigar riesgo contractual. Algo parecido, e incluso prediciendo el resultado, realiza la compañía Juristat, pero aplicado a los ip assets, un aspecto fundamental en la protección de los activos en la economía digital.

Esta serie de herramientas de predicting legal options, junto a otras, son disruptivas en el mercado legal porque, en primer lugar, debido a estos avances, los abogados sin experiencia o sin tanta experiencia no tendrán que ser enseñados por abogados con seniority, se ahorrará un tiempo de formación en los mismos y a la vez, la competición de abogados sin y con experiencia para estas tareas se estrechará en el mercado legal. En segundo lugar, muchos de los clientes optará para estas tareas en no incurrir en coste legal alguno, confiando en el análisis de datos de estas herramientas.

Litigation Finance (democratising lawsuits).

Un hecho completamente disruptivo en la financiación de los despachos de abogados. Básicamente es aplicar el modelo de crowdfunding al sector legal. Es una manera de levantar capital para litigar en ciertos casos, tales como demandas antes grandes compañías (deep pocket effect), desde ambos lados del espectro jurídico, ya que se puede comparecer como abogado o como demandante.

Compañías como LexShares, y este modelo de negocio de litigation finance,  son disruptivas por numerosas razones, tales como mejor acceso a la justicia para aquellas personas sin recursos, mejor acceso a casos para abogados, asegurando litigios importantes que en otro caso quedarían sin demandar y financiación para casos colectivos, y finalmente, diversificación en la cartera de inversores. Existen fondos de inversión especialistas en litigation finance, como Burford Capital, con altos retornos para sus partícipes.

Aunque pueda parecer que este comportamiento es típicamente anglosajón, lo cierto es que ya existen competidores en Europa Continental, tales como Alterlitigation en Francia. Si el mercado valida este camino, puede ser revolucionario para los abogados, puesto que es aplicar conceptos de finanzas y trading a los propios despachos y a su actuación diaria, tales como transferencia de riesgos, hedging, etc.

RoboLawyer.

Por último, unos breves comentarios sobre el denominado robolawyer, el proyecto que los abogados ven como la gran amenaza, que una máquina les quite el puesto de trabajo, o les saque del mercado. Bien, lo primero es dejar claro que este Robolawyer actualmente está muy lejos de la realidad, por numerosos motivos. El propio director de Codex, Roland Vogl, me expresó claramente este hecho, pero también me dejó claro que los abogados tienden a pensar que la tecnología les sustituirá, cuando no es necesariamente así, sino al contrario. Estas herramientas de inteligencia artificial, son lawyer enhancing y no lawyer replacing, al igual que las tecnologías previamente analizadas, aunque supongan abandonar clases de trabajo que pueden hacer las máquinas y que los abogados no realizarán nunca más.

Quizá el mejor ejemplo actual sean Lex Machina , sitio de data analytics para abogados y  Law Geex, revisión automática de contratos, ambas herramientas muy poderosas en el ámbito legal, pero no sustitutivas de la intuición y condición humana. Estas herramientas de inteligencia artificial deberán ser completadas con la experiencia en litgios, profesionalidad, benchmark y saber hacer. Pero el futuro de la profesión será objeto de otro post.

Este artículo, sin ánimo de exhaustividad, sólo pretende divulgar herramientas que he visto y entendido de primera mano, y quiere agradecer a Stanford Law School , a Codex y Roland Vogl por la amabilidad e información proporcionadas.

Ricardo Torres

Corporate Law.